Según datos de Udefegua (Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos), la persecución contra defensores se intensificó durante 2022 y continúa en 2023. Se han registrado asesinatos de defensores, demandas judiciales infundadas y campañas sistemáticas de difamación. La organización contabilizó cientos de incidentes de hostigamiento principalmente contra operadores de justicia y activistas sociales. Las amenazas de muerte son utilizadas como medio de intimidación. El ambiente de inseguridad ha forzado a muchos defensores a abandonar sus labores de protección de derechos.