¿Alguna vez ha sido hostigado por constantes llamadas telefónicas exigiendo el pago de una tarjeta de crédito? ¿Ha recibido múltiples mensajes de texto o correos electrónicos para que se ponga al día con una deuda crediticia?

Muchos guatemaltecos reportan que han vivido un verdadero calvario por parte de los emisores de tarjetas de crédito, al ser absorbidos por las deudas que se vuelven imposibles de saldar por los cobros excesivos de los emisores.

Esos múltiples mensajes de texto, correos electrónicos y llamadas telefónicas por parte de emisores de tarjetas de crédito, gestoras y agencias de cobranzas, que incluso se realizan a altas horas de la noche, ahora serán limitadas con la Ley de Tarjetas de Crédito, una vez que cobre vigencia, por lo que los tarjetahabientes deben conocer su contenido y convertir la ley en una herramienta de defensa.

La normativa prohíbe que el acreedor o agente de cobranza moleste o abuse de manera insistente y repetitiva a las personas para exigirle el pago de una tarjeta de crédito. El mismo artículo detalla que se considera como acoso y hostigamiento los cobros en días y horas inhábiles por medio de llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos o cualquier otro medio análogo. Tampoco pueden hacer estas prácticas en contra de las personas que son fiadoras.

Pero hay otra práctica denigrante que también prohíbe el artículo 41 de la referida Ley, la mala práctica de pegar avisos en postes y lugares cercanos de donde vivan las personas que tengan una deuda crediticia, para poner en vergüenza al afectado este se ponga al día en sus pagos, sin embargo, no mide el impacto negativo que causa en la persona.