Datos del Ministerio de Desarrollo Social revelan que casi la mitad de los niños menores de cinco años en Guatemala sufren desnutrición crónica. La situación se ha agravado durante la pandemia de COVID-19. Se reportan tasas alarmantes de malnutrición aguda y muertes evitables de menores. La desnutrición representa un problema de salud pública crítico que afecta el desarrollo físico y cognitivo de la población infantil. Expertos consideran que la desnutrición es indicador de profunda desigualdad social y pobreza extrema.