Jordán Rodas Andrade, quien se desempeñó como Procurador de Derechos Humanos entre 2017 y 2022, fue sometido a persecución política por parte de los gobiernos de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei. Rodas ha señalado que denunció sistemáticamente abusos de poder, corrupción en compras de vacunas durante la pandemia y represión contra caravanas migrantes. Tras finalizar su mandato, fue criminalizado y presionado para exiliarse. Rodas ha declarado que temía por su seguridad física y fue forzado a abandonar el país para evitar encarcelamiento. Su persecución representa un ataque contra instituciones defensoras de derechos humanos.